Tanto Renfe como ADIF se comprometieron este martes, en la reunión de la Mesa del Ferrocarril, a reducir el tiempo de los viajes que han sufrido las Cercanías en Cantabria tras la entrada en servicio del novedoso sistema digital de seguridad. De hecho, los responsables de ambas empresas aseguraron que ya están trabajando para «optimizar» el famoso ASFA y así acabar con los problemas generados en forma de retrasos, cancelaciones y averías. El Gobierno regional, por su parte, les instó a poner en marcha el plan de choque presentado por las Mesas de Movilidad para terminar con el caos en el que se ha convertido el servicio ferroviario durante los últimos meses.

Había mucha expectación en el encuentro. A diferencia del anterior, en el que dio plantón, ADIF sí acudió a la cita. Lo hizo a través del director de Proyectos de Red Convencional, Miguel Leor Roca, y del subdirector de Operaciones Norte, Alfonso Díez. Renfe, por su parte, delegó en el Gerente de Servicio Público para Cantabria y Asturias, Javier González Villoria. Las dos empresas volvieron a insistir en los mismo: que el ASFA es un imperativo legal que ha venido para quedarse, que «es necesario» y que «no se puede volver hacia atrás». Cobijados bajo el paraguas de la seguridad, afrontaron la catarata de quejas por los efectos que está generando y aseguraron que están trabajando para evitar «las inconveniencias» que se están registrando.

 
 
La reciente instalación del ASFA en la línea entre Santander y Liérganes ha terminado con el ánimo de los viajeros, que estuvieron representados a través de las Mesas de Movilidad. Al incremento en el tiempo de los viajes –14 minutos más–, se suma la supresión de trayectos ante la imposibilidad de encajar todos por la lentitud con la que los trenes tienen que circular. «Han asegurado que van a intentar incrementar las velocidades, pero si ya hemos perdido catorce minutos igual recuperamos cinco como mucho», aseguró Javier Polanco, uno de los portavoces de las Mesas. «Hay una clarísima desconexión entre lo que sufrimos nosotros y lo que ven ellos. La pelota está en su tejado, tienen que mover ficha ya. No podemos seguir con esta brutal reducción de frecuencias e incremento en el tiempo de los viajes», añadió.

Fuentes de Renfe aseguraron a este periódico que las incidencias se han ido reduciendo a la par que el personal de talleres se ha ido desligando de las tareas de instalación del ASFA para centrarse en las averías. En este sentido, la compañía cifra en 180 las cancelaciones de trenes en diciembre, 140 en enero y 40 en febrero. ADIF, por su parte, no hizo valoraciones de la reunión de la Mesa del Ferrocarril.

 

Las quejas coparon prácticamente todo el encuentro. Sólo había dos puntos en el orden del día. La lectura del acuerdo del Parlamento regional del pasado 14 febrero, en el que la Cámara aprobó por unanimidad urgir al Gobierno Central a mejorar las Cercanías, y la presentación del plan de choque elaborado por las Mesas de Movilidad, que gustó a gran parte de los presentes.

No a la devolución exprés

En síntesis, estaba compuesto por cuatro puntos. Desechar la puesta en marcha del ASFA –a lo que Renfe y ADIF se volvieron a negar al estar obligados a tenerlo en servicio antes del verano–; contratar más personal para reforzar los talleres y la atención al público, y compensar a los usuarios cuando se producen retrasos, cancelaciones o averías a través de dos fórmulas: la devolución exprés del importe del billete y con una mejor información.

Tanto Renfe como ADIF emplearon parte del tiempo en reivindicar las inversiones que están realizando para poner en orden las Cercanías en Cantabria, pero el operador ferroviario se negó a devolver el dinero si un tren llega más de un cuarto de hora tarde. «Su respuesta nos ha cabreado muchísimo porque dicen que en Cataluña y Comunidad Valenciana pusieron en servicio la devolución exprés porque había 'problemas gravísimos'. ¿Y aquí qué, es que no los hay?, pero si esto es un auténtico caos. Semana sí y semana también vivimos alguna de esas jornadas desesperantes de las que tanto nos quejamos», reflexionó el portavoz del colectivo de usuarios, Javier Polanco.