La circulación en ERTMS hasta Zamora, que ahorrará 10 minutos, se retrasa a abril

El último gran salto adelante del tren gallego, junto con la finalización del eje atlántico, fue la inauguración del tramo entre Olmedo (Valladolid) y Zamora hace ahora algo más de dos años. Entonces se recortó el viaje entre las principales ciudades gallegas y Madrid en unos 30 minutos y desde diciembre del 2015 no ha habido más mejoras. Así, Vigo, en el registro más favorable, está a seis horas y 15 minutos de Madrid, mientras que A Coruña se sitúa a cinco horas y 37 minutos. Todos estos recorridos, según los compromisos expresados por el Ministerio de Fomento, se reducirán en 40 minutos a lo largo del 2018.

El primer ahorro de tiempo se producirá a partir de abril, cuando esté en funcionamiento el sistema ERTMS en los 99 kilómetros entre Olmedo y la capital zamorana. El sistema que monitoriza en todo momento la marcha del tren permitirá elevar la velocidad de los Alvia, que actualmente la tienen limitada a 200 por hora al circular con el sistema convencional ASFA. En algo más de tres meses podrán aumentar su velocidad hasta 250 por hora y ganar 10 minutos en los viajes entre la capital de España y las ciudades gallegas. Con trenes de alta velocidad estrictos se podría circular entre Madrid y Zamora a más de 300 por hora, pero por el momento todos los trenes gallegos circularán a 250 por hora desde Madrid hasta la capital zamorana. Distintas complicaciones han retrasado la puesta en marcha del sistema de máxima seguridad en este tramo del nuevo acceso ferroviario a Galicia, actualmente en pruebas.

Este será el primer ahorro de tiempo que se producirá en el 2018. El segundo es más relevante, pues tiene que ver con la puesta en servicio del tramo entre Zamora y Pedralba de la Pradería, previsto para finales del 2018 después de haberse planteado su apertura para el 2016. Parece que las complicaciones con el contrato de colaboración público-privada relativo a la instalación de la vía y su mantenimiento estaría detrás de este retraso en los 111 kilómetros que ponen la línea de alta velocidad a las puertas de Galicia. El cambiador de ancho de Pedralba ya está en fase de obras y los trabajos en la plataforma están terminadas en todo el trazado, a excepción de los recorridos entre Zamora y La Hiniesta y entre Cernadilla y Pedralba.

Se calcula que la apertura al tráfico ferroviario supondrá un ahorro de tiempo de una media hora, a falta de los ajustes que en su momento decida Renfe, pues en su mano están los horarios comerciales. Más adelante, Fomento ajustará más los plazos para dar una fecha más precisa de la puesta en servicio.

 

A partir de ese momento solo quedarían por construir los algo más de cien kilómetros entre Requejo (Zamora) yTaboadela (Ourense), previsto para finales del 2019, aunque la inauguración efectiva no será hasta el 2020. También estápendiente la licitación de la variante de Ourense, ciudad para la que se plantea una solución provisional para el 2019.